Este post es una versión de mi respuesta a LRR de ficción diversión (su post aquí) c/r/a la anulación (mis boletas aquí).
En cuanto al porqué (no me meto al de la responsabilidad del anulista, dónde tal vez estoy en mayor desacuerdo; tampoco me meto a las distinciones deportivas porque creo en la definición básica de la democracia mexicana que en el derecho a “votar y ser votado” establece que todos los deportes son iguales [aunque nada es como los momentos Federer del 5 de julio])…
Creo que hay confusión c/r/a el punto de Andrés de la información. Más que la info partidos > elector (de los partidos, vía los mecanismos sancionados, al elector), la info más relevante en una elección es elector > partidos y elector > otros-electores. Al yo votar por el PT, la información que envío es ambivalente. No se puede distinguir si estoy comprometido con la causa del PT o me parece el proverbial “menos peor”. Al votar por el PT no mando información. Al anular, estoy mandando un mensaje muy claro: “no estoy de acuerdo con ninguno”.
Es clave el discurso de code name V en V for Vendetta (el libro, no la bland-as-fuck version de los bland-as-fuck Wachowski):
The Management is terrible! We’ve had a string of embezzelers, frauds, liars and lunatics making a string of catastrophic decisions. This is plain fact. But who elected them? It was you! You who elected these people! You who gave them the power to make your decisions for you! While I’ll admit that anyone can make a mistake once, to go on making the same lethal errors century after century seems to me nothing short of deliberate. You have encouraged these malicious incompetents, who have made your working life a shambles. You have accepted without question their senseless orders. You have allowed them to fill your workspace with dangerous and unproven machines. You could have stopped them. All you had to say was “No”.
Al anular, estamos finalmente diciendo “no”. Al votar por el “menos peor” o no votar, estamos tácitamente aceptando la responsabilidad de sus actos, como recalca mi amigo Moore en la cita de arriba. El sistema de partidos, en particular post-reforma 2007, nos ha quitado la oportunidad de decir que “no” de otra forma. Y el no decir “no” es cooperar. El no anular es complicidad.
El riesgo que corro usando a code name V es claro: ser tachado de anarquista. Cosa que evidentemente (al menos para ti, que me conoces) no soy. Ni siquiera pretendo ser un anarquista filosófico que cree que el Estado está, por construcción, falto de autoridad moral. Sí creo, sin embargo, que los partidos actuales están completamente desprovistos de cualquier autoridad (y/o capacidad) moral. Te sugiero una variante, el arquismo (igual del griego archê, aunque sé que la construcción no existe) que sí cree en la necesidad de un “soberano”, pero no el actual (los partidos); de un líder de Estado, pero no los actuales (donde incluyo al IFE). La siguiente derivada, entonces, es el arquismo filosófico (contrapunto al anarquismo filosófico), que cree en la inexistencia de autoridad moral en el sistema actual pero que (a clara diferencia de code name V) no apoya una revolución para acabar con él.
¿Qué instrumento tengo entonces para promover el cambio sistémico? El voto. Ahora, como el sistema electoral sufre de una captura regulatoria fundamental, mi tache por una de las opciones que encuentro en la boleta no avanza la causa arquista. La reacción tradicional a decir esto es que entonces tengo que participar en un partido, movimiento, asociación, ONG, o whatever… No. Me uno aquí a los panarquistas al decir que me opongo a la obligatoriedad de la participación. Quiero participar, pero quiero hacerlo con mi voto.
Al votar nulo, reconozco que por una supletoriedad perversa del sistema (OK, ya sé que estuvimos y estaremos lejos de lograr una mayoría relativa de nulos y que entonces esto es un poco exagerado), gobernará el PRI o el PAN o el PRD o algún otro, cuando todos son de entrada “continuistas” del sistema que han capturado. Y que gobernará alguien que no es el “menos peor”, sino tal vez el “peor”. Al votar nulo, acepto que no estoy participando en foros públicos (recuerda, soy medio panarquista en esto) ni a través de los mecanismos expeditos (que no me dan acceso, ni quiero). Al votar nulo no estoy denunciando. Estoy eligiendo. Estoy eligiendo, a través de la info que envío, un cambio sistémico.
No estoy apelando al sentido de la responsabilidad de los partidos. Estoy usando el mecanismo de transmisión de información al que tengo acceso y que es el más efectivo: el voto. Y estoy transmitiendo información importante: quiero un cambio sistémico. A lo que apelo es al anhelo de poder de los mismo partidos. A su glotonería, avidez, codicia, y gula. Mi voto está aquí. Me importa y lo quiero usar. Mi voto (personalizando el 6% nulo) le puede dar la Presidencia en el 2012 a alguno de los partidos. Un partido puede dedicarse los próximos tres años a averiguar qué quiero, a pensar en como cambiar el sistema actual. Entonces llega al 2012 con una propuesta con la cual puedo estar de acuerdo. Y gana mi voto que define la elección. Los otros partidos piensan lo mismo. Y entonces todos tratan de buscar atraerme como votante. Escogerán algunas cosas que me gusten y les parezcan palatable (ya sabes que el español se me complica). Es un ejercicio en teoría de juegos. Es un voto de esperanza en que podemos cambiar el sistema. Y en que podemos hacerlo con el voto.
Porque la otra opción, la cínica que queda implícita en el desdén en contra de la anulación es que es un dilema de prisionero [recursivo]. Uno en el cual los partidos son un ente que decide no cooperar con los electores [un ente conformado por los partidos en si, que deciden cooperar entre ellos]. Y que sigue sin cambiar sin importar si fueron electos con millones de votos o nada más con los de ellos mismos. Si realmente ese es el caso, anularé mi voto de nuevo en el 2012. Y en el 2015. Y en el… Hasta que no. Hasta que me dé cuenta de que con el cinismo me han quitado la anulación como forma de decir “no”. Ese es el momento en el cual mi arquismo pasa de filosófico a revolucionario. Ese es el momento en que me uno a la Comandanta Esther…
<<Ps …y me acabo de acordar, y entonces, acelerado, y sin puntos, pero con algunos respiros, señalo que, por más que sea cursi y mala, hay una película de Kevin Costner, Swing vote, que peca de todos lo errores inlcluyendo el mal-uso de los derechos básicos, y el mis-uso del nulo, y el conf-uso de la fuente de anulación, pero cuya premisa fundamental encapsula el valor informacional básico del voto nulo, y se convierte en una parábola del uso del voto nulo como herramienta para resolver el dilema del prisionero entre el elector y los elegibles enraizado en el sistema de partidos…>>